Soy completamente feliz
Abril 30, 2008
Apostando por una buena entrevista con Kevin Spacey, viajamos especialmente hasta Las Vegas para encontrarlo en medio de la convención de cine Showest, donde además recibió un premio especial: Planet Hollywood.
Su película “21”, inspirada en la verdadera historia de varios estudiantes que ganaron fortunas después entrenarse especialmente para contar cartas y batir las probabilidades del popular juego de azar blackjack o 21.
¿Elegiría una ciudad como Las Vegas para tomarse vacaciones?
Jamás elegiría Las Vegas para tomarme vacaciones. (Ríe) A este lugar vengo solamente para emborracharme y apostar.
¿Sigue viviendo en Londres por la dirección artística del Teatro Old Vic? ¿No le molesta viajar constantemente entre Estados Unidos e Inglaterra?
Ya estoy tan acostumbrado a este tipo de viajes.
Encontrarme en un lugar donde el área de teléfono es diferente es como estar en el mismo sitio donde estuve ayer.
Anoche estaba en Londres, trabajando con una obra de teatro y aquí me ves, en Las Vegas, hablando de cine.
Tengo suerte de poder dormir en cualquier lugar.
Y me siento bastante descansado aunque apenas hace unas horas que bajé de un avión.
Para aquellos que no conocen el blackjack, la idea es apostar en contra del representante del casino, tratando de sumar con cartas el máximo número 21, teniendo en cuenta que las figuras J, Q, K cuentan 10 puntos y el as vale 11 o un 1 solo punto.
Claro que “hecha la ley, hecha la trampa” y existen infinidad de estrategias para tratar de ganarle al casino. Kevin Spacey se animó a producir y protagonizar la película “21”, como el “profesor” de los prodigiosos estudiantes de blackjack.
¿Siendo el productor de la película “21”, había decidido contratarse en el rol del “profesor” desde un principio?
No. Como productor no había fundado la productora de cine Trigerstreet, para apoyar mi actuación. Recién después de ver el guión terminado me pareció una buena idea.
¿Personalmente es tan bueno en las matemáticas como lo demuestra en el cine?
Pongámoslo de esta forma: no soy un genio en matemáticas y ahí es cuando la actuación ayuda.
¿Y qué tan buen jugador de blackjack es en realidad?
Me gusta jugar el blackjack, siempre fue uno de mis juegos favoritos y ocasionalmente tengo suerte, pero nunca tuve más suerte que las veces que vine a Las Vegas con algunos de los verdaderos jugadores que inspiraron la película.
¿Cambió por completo su forma de vida desde que se mudó a Londres?
Sí. La dirección artística en el teatro Old Vic creo que es el trabajo más importante que yo haya hecho. Y probablemente no sea como lo piensas, porque no se trata solamente de elegir obras de teatro ni organizarlas.
También tiene que ver con los programas educacionales con los chicos, los trabajos comunitarios que hacemos. El trabajo no es tan sexi y por eso no se publica en algunos diarios.
Solamente les interesa si tengo alguna relación con Elton John o los restaurantes que voy, toda esa basura. Pero el trabajo del teatro es lo más importante para mí porque sé lo que significa para los chicos tener las mismas oportunidades que yo tuve cuando crecí.
Hoy en día, hay muchos jóvenes que sueñan con ser actores, sin pensar en los estudios o la preparación.
¿Personalmente, cree que un actor necesita preparación o suficiente experiencia en teatro?
Depende lo que quieren hacer. Si alguien quiere hacer solamente cine, no se precisa el entrenamiento particular que se precisa en teatro.
Hay actrices que son maravillosas en cine y jamás pudieron sentir el teatro para salvar sus vidas, no tienen el conocimiento, no tienen la voz, no tienen la habilidad de mantener la atención de un público. Y no quiere decir que sean malas actrices.
Para mí, yo sé que jamás hubiera tenido una carrera como actor si no fuera por el teatro, porque no importa solamente la actuación. Yo aprendí a entender una historia, como contarla en dos horas, manteniendo el entusiasmo de la audiencia.
¿Sus propias ambiciones como actor cambiaron con el paso del tiempo?
Supongo que mis ambiciones en el cine cambiaron. Ya no soy el mismo que era hace diez años. Y aunque haya gente que me critica, soy más feliz que nunca.
¿Por qué?
Ya no me maneja la ambición personal. No me interesa más. Lo hice durante diez años, hasta que llegó un momento donde me pregunté “¿Se supone que tenga que seguir haciendo esto el resto de mi vida?”. No lo creo.
Hoy ocupo un lugar mucho más placentero que preocuparme por meterme en una carrera con las películas de mayor recaudación o figurar en las listas hot.
No es una buena forma de vida y por eso no quiero vivirla.
¿Pero igual piensa seguir haciendo cine?
Absolutamente. Cuando digo cosas así, la gente enseguida piensa que voy a abandonar el cine o que no me gustan las películas, que me voy a jubilar.
Nunca dije algo parecido. Simplemente cambiaron mis prioridades.
Si no fuera por el cine, jamás hubiese ocupado el lugar que hoy tengo en el teatro Old Vic.
Por eso estoy eternamente agradecido al cine.
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