Kevin Spacey: Siempre un ganador
Marzo 26, 2008
LAS VEGAS, Nevada.— Pocas veces, por no decir casi ninguna, un actor de Hollywood enciende un cigarrillo frente a un periodista segundos antes de iniciar una conversación.Y en muchas menos ocasiones, el entrevistado ni siquiera pregunta si el humo molesta. Kevin Spacey hizo ambas cosas sin problema alguno durante la entrevista en exclusiva que concedió a La Opinión en Las Vegas.
Quizás fuera porque el ganador del Premio de la Academia por American Beauty lleva viviendo en Inglaterra desde hace cinco años, donde está a cargo de la dirección artística del Old Vic Theatre en Londres, ciudad con menores restricciones contra los fumadores.
O a lo mejor es que su actitud es simplemente la de dejarse llevar por sus impulsos sin cuestionar los resultados. Y esa es precisamente la mentalidad de Kevin Spacey, el productor.
A través de su compañía TriggerStreet —cuyo nombre es el de una calle en el Valle de San Fernando, donde el actor creció y siempre soñó con construir un teatro—, Spacey ha producido 21, que se estrena el viernes.
La cinta narra la historia, mitad verídica, mitad ficción, de un grupo de jóvenes estudiantes del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts que en sus viajes a Las Vegas lograron desafiar a los casinos al contar las cartas en el juego del blackjack, ganando cientos de miles de dólares… hasta que fueron descubiertos por especialistas de seguridad de La Ciudad del Pecado.
El acto de fumar, de rebelarse ante las normas, de desafiarlas, forma parte de su personalidad.
Y es que Spacey lleva ya tiempo huyendo de lo previsible, de la fama y del estrellato.
El Lex Luthor de Superman Returns tiene muy claro que “siempre he sido un actor de reparto. Incluso en cintas donde yo era el personaje principal, el peso nunca estaba sólo sobre mis hombros. American Beauty, The Usual Suspects, L.A. Confidential, The Negotiator… han sido acerca de personajes que giraban alrededor de otros”, comenta relajado sentado en un sofá ante una impresionante vista del Strip de Las Vegas.
“Así que nunca he formado parte de ese grupo de estrellas, como Tom Cruise o Brad Pitt, que cargan con el peso de un filme. No soy esa clase de actor que trata de mantener un estatus”.
21 le pareció tan interesante que se implicó en el filme primero como productor y después como actor, tareas que se complementan, porque “como actor, no tengo problema en llevar a la película donde es mejor para ella. Y como productor se trata de manejar otros detalles, como el presupuesto”.
Como ejemplo detalla que “a pesar de que filmamos una parte [de 21] aquí en Vegas, la mayor porción fue rodada en Boston, como los interiores de los hoteles y casinos, la mayoría de las veces frente a una pantalla verde [simulando exteriores de Vegas a través de los efectos visuales]. Al quedarnos en Boston logramos una mayor reducción de impuestos que en Nevada. Se trata siempre de tomar una decisión, algo que no hago solo, sino con un equipo de productores y asociados, con el fin de intentar que sean lo mejor para la película”.
De la historia —inspirada en el libro de Ben Mezrich, Bringing Down the House—, Spacey afirma que “lo que siempre me interesó es que me recordó en muchas cosas a Risky Business [comedia que lanzó al estrellato a Tom Cruise en 1983]: chico joven se mete de lleno en un mundo que no conoce, gana dinero de forma que nunca se imaginaba y cambia como persona”, describe.
“A veces, ganar dinero, acumular poder, sentirse dominante, eso puede corromper. Y de ahí hay que aprender una lección. A mí me gusta la moralidad detrás de esa propuesta”.
Además, el actor —que en 21 da vida al profesor de matemáticas que recluta a los mejores alumnos de la escuela para convertirlos en expertos contadores de cartas— resalta “la yuxtaposición de las vidas de estos jóvenes en Boston [los estudiantes] con la que tienen en Vegas. Hay una diferencia increíble. Hasta en la forma como se filmó la película”.
Y al respecto recuerda que “una de las preguntas [que nos formulamos] fue cómo filmar en Vegas y hacerlo de forma interesante, distinta, nueva. Porque en los últimos cinco años se han estrenado tantas películas sobre Vegas y se han emitido tantas series de televisión…”.
Ahí es donde hace acto de presencia el director Robert Luketic, elegido por el propio Spacey para tomar las riendas del filme. “A mí me gustó mucho Legally Blonde, relata el actor con referencia al primer largometraje del joven cineasta de 35 años. “Cuando me cité con él, su visión era lo que buscábamos. Es muy importante hablar el mismo idioma con el director”, continúa.
“No se trata de que cada decisión coincida con tu gusto, pero en general uno quiere que la persona detrás de la cámara va a ser capaz de capturar la esencia de la historia”. Para 21, “Robert fue esa persona”.
Con respecto a su participación en la cinta, Spacey asegura que “podríamos haber conseguido cualquier estrella. Pero a mí me pareció un personaje interesante, maquiavélico en cierta forma… Como productor, al ser nuestra primera película para un estudio, pensé que mi presencia ayudaría [a venderla mejor]“.
Desde 2003 Kevin Spacey reside en Londres, lo que “me ha dado la oportunidad de obtener una nueva perspectiva sobre mi país”, afirma el intérprete de 48 años. Y es algo que le ha permitido distanciarse de Hollywood, porque al fin y al cabo, su profesión es “hacer bien el trabajo, pero no vivir un estilo de vida que nunca me ha atraído y que nunca he vivido en Londres o en EU”.
“Me encanta mi trabajo y no tengo problema a la hora de hablar de él. Pero una vez eso se acaba, me quiero ir a casa y ya está. Nada de fiestas, estrenos, restaurantes con paparazzi en las puertas… Si uno no quiere esa atención mediática, esa vida, uno puede elegir, porque se trata de una decisión. Y yo tomé la decisión de que quería una existencia normal. En Londres soy feliz. Para mí es lo mejor de los dos mundos”.
Viajar a Las Vegas para promocionar 21, pasar varias horas respondiendo las preguntas de la prensa y pasearse por el estreno mundial del filme, no es causa de desespero para Spacey. “Como productor tengo la responsabilidad de ayudar a que la gente que ha aportado dinero para llevar a cabo esta película lo reciba de vuelta”, explica.
“Se trata de sólo una noche. Mañana volveré a los escenarios en Londres y haré lo que más me gusta, que es compartir una historia con el público durante unas seis semanas [actuando junto a Jeff Goldblum en Speed the Plow]. No me molesta estar aquí. Es una responsabilidad. Y si lo puedo hacer con una sonrisa en los labios, ¿cuál es el problema?”, termina.
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